En última instancia, ¿qué les pueden recomendar la psicología y la neurociencia a los maestros y a los padres que quieren optimizar la enseñanza de la lectura?
La ciencia de la lectura, que está en crecimiento, no tiene fórmulas preestablecidas, pero sí ofrece algunas sugerencias. La clave es muy sencilla: sabemos que la conversión de letras en sonidos es una etapa esencial en la adquisición de la lectura. Todos los esfuerzos de enseñanza deberían enfocarse inicialmente en uno y sólo un objetivo, el dominio del principio alfabético de acuerdo con el cual cada letra o grafema representa un fonema. En el jardín de infantes, juegos muy simples pueden preparar a los
niños para la adquisición de la lectura. En el nivel fonológico, los preescolares se benefician cuando juegan con las palabras y con los sonidos que las componen (sílabas, rimas, y finalmente fonemas). A nivel visual, pueden aprender a reconocer y trazar las formas de las letras. El método Montessori, que requiere que los niños sigan letras de papel de lija con la punta del dedo, suele ser de gran ayuda en esta edad temprana.
Ayuda a que los niños se den cuenta de la orientación de cada letra, y deja en claro que “b”, “p”, “d” y “q” son letras distintas.


